Perdona la insistencia en evitar que te diluyas en el olvido. No te desvanezcas antes de dejar en mi puerta algunos regalos. Evitaré ante todo que te conviertas en historia hueca. Llena, desde la distancia, el vacío que encontraste y que ayudaste a agrandar.
Regálame otras cartas, unas nuevas, para poder leerte. Embotella un poco de tu saña para congelarla y beberla de tanto en tanto.
Regálame cenizas para detener el brote y danzar sobre mis huesos secos. Dame tu ternura afable para acunarme en ella. Escribe cuentos con mi nombre para conciliar el sueño. Plastifica susurros con aquellas frases dulces y engáñame de nuevo. Vive en tus palabras hoy, mañana, eternamente.
Redacta un diccionario para conocer el significado de cada verbo y adjetivo. Dame tu templanza y tu distancia. Dame tu ironía, tu comedia.
Envíame postales desde donde estás cuando te fuiste. Ponle un paisaje a tu enajenación y retrátalo. No olvides colocar tu dedicatoria al dorso. Dame señas para saber que estás en ninguna parte y buscarte en esa dirección.
Envíame postales, sí, como quien deja "manzanas" a manera de pistas. Juguemos al escondite.
Espérame allí, no abras los ojos, cuenta en sentido decreciente, 3, 2, 1...abre los ojos. No fui a buscarte, así como me pediste.
Engulle ahora tus frutos antes de que lo hagan los gusanos.
Regálame lo que te pido, no necesitaré más. Y entonces, ya regalada, desdibújate muy lejos para ya nunca darte las gracias.
Regálame otras cartas, unas nuevas, para poder leerte. Embotella un poco de tu saña para congelarla y beberla de tanto en tanto.
Regálame cenizas para detener el brote y danzar sobre mis huesos secos. Dame tu ternura afable para acunarme en ella. Escribe cuentos con mi nombre para conciliar el sueño. Plastifica susurros con aquellas frases dulces y engáñame de nuevo. Vive en tus palabras hoy, mañana, eternamente.
Redacta un diccionario para conocer el significado de cada verbo y adjetivo. Dame tu templanza y tu distancia. Dame tu ironía, tu comedia.
Envíame postales desde donde estás cuando te fuiste. Ponle un paisaje a tu enajenación y retrátalo. No olvides colocar tu dedicatoria al dorso. Dame señas para saber que estás en ninguna parte y buscarte en esa dirección.
Envíame postales, sí, como quien deja "manzanas" a manera de pistas. Juguemos al escondite.
Espérame allí, no abras los ojos, cuenta en sentido decreciente, 3, 2, 1...abre los ojos. No fui a buscarte, así como me pediste.
Engulle ahora tus frutos antes de que lo hagan los gusanos.
Regálame lo que te pido, no necesitaré más. Y entonces, ya regalada, desdibújate muy lejos para ya nunca darte las gracias.

